Al momento de financiar el saldo de tu vivienda nueva tienes dos caminos principales: el crédito hipotecario tradicional y el leasing habitacional. Elegir bien puede representar diferencias importantes en cuota mensual y beneficios tributarios.
Crédito hipotecario
El banco te presta el dinero y el inmueble queda a tu nombre desde el inicio, con hipoteca a favor del banco. Suele financiar hasta el 70% del valor (80% en VIS). Los intereses pagados pueden ser deducibles en tu declaración de renta según las normas vigentes.
Leasing habitacional
La entidad financiera compra el inmueble y te lo arrienda con opción de compra; la propiedad se transfiere al final cuando ejerces la opción. Suele permitir financiar un porcentaje mayor (hasta 80%-90% en algunos casos), lo que reduce la cuota inicial necesaria. Los cánones también pueden tener tratamiento tributario favorable.
¿Cómo decidir?
- Si tu prioridad es ser propietario desde el día uno y tienes la inicial completa: crédito hipotecario.
- Si quieres menor cuota inicial y no te afecta que la propiedad se transfiera al final: leasing habitacional.
- Compara siempre la tasa efectiva anual, seguros asociados y penalidades por prepago en ambas figuras, en al menos 3 entidades.
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Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera ni oferta de crédito. Verifica siempre las condiciones vigentes con la constructora, la fiduciaria y tu entidad financiera.
